Algo que decir
Missing
Reencuentro con Alberto Fuguet. Vino a Lima para presentar ‘Missing. Una investigación’, el mejor de sus libros. Punto. Sin discusión. Mayte me había advertido, mientras lo leía, que en sus páginas había dinamita. Hace mucho que no la veía terminar tan rápido un libro, y tan fascinada. Yo nunca esperé con tanta angustia que ella terminara de leer un libro para que me lo preste.
Me lo prestó. Dinamita pura. Le mandé un correo a Alberto para vernos en Lima:
Mayte me prestó Missing. Buenísimo. Decir buenísimo es muy poco.
Creo que nunca habíamos hablado tanto de un libro con Mayte.
Eres un capo.
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Témoris Grecko
Se llama Témoris Grecko y no se trata de un dios maligno, enemigo de Zeus y su pandilla. Témoris es un amigo mexicano, periodista y viajero. Hace más de un año, cuando yo dirigía Etiqueta Negra y él preparaba un texto para la revista, le pregunté de dónde venía su nombre. “Temoris es raramuri (tarahumara), el grupo indígena de Chihuahua, y significa ‘el que ve caminos’”, me respondió, creo, que desde Australia. Leer más »
Una de perdedores
Mi amigo J, que es tan perdedor que tiene un blog de autoayuda vitácora manual para perdedores como él –y no se avergüenza porque, como mi hermano Chang, ha tomado la derrota como una forma de vida–, acaba de llegar de Buenos Aires y me ha traído dos objetos del deseo. Primero lo primero. “Una Luna”, de Martín Caparrós, libro que yo ya había leído en su versión menos masiva, pero que tuve que devolver porque a veces uno simplemente debe devolver. Desde que lo editó Anagrama lo estuve buscando sin éxito. Hasta que llegó J, que es tan perdedor que no lo ha leído. Como segundo y postre, un paquete de 6 CD y 2 DVD de Andrés Calamaro, titulado, para mi sorpresa y contrariedad, “Obras incompletas”. El muy cabrón no es de los que quieren abarcarlo todo en una caja, y yo me tengo que conformar con lo que hay; es decir, inconformar con lo que falta. Qué perdedor, me diría J.
Volver
A los miles de lectores que siguen este no blog –sobre todo al inesperado club de fans de Tranquicardia en Sichuan–, prometo regresar la próxima semana. Es que el tiempo que le dedicaba al no blog ahora lo pierdo aquí:
Gracias, señor alcalde de Lima, por darme un par de horas al día de música en mi auto.
Últimas noticias sobre Julio Villanueva Chang
A veces he tenido ganas de matarlo. Pero eso, puesto en perspectiva y estirando como un chicle el título de su último libro, sería más bien un elogio. Eso quiero hacer ahora: elogiar a mi antiguo jefe. Julio Villanueva Chang, gurú de la autoayuda editorial, maestro yoda de toda una generación de cronistas en América Latina (levanto mi mano en primera fila), ha sacado un libro que uno debe leer para aprender a leer. Elogios criminales, se llama, y cada una de sus historias, según el propio Chang, “es una evidencia de mi insana curiosidad, un picazón entre la entusiasta admiración y el sabotaje involuntario a gente que no entiendo pero me dan ganas de conocer”. Leer más »
Dos realidades
Mala noche la de ayer para el fútbol peruano. Chemo perdió contra Paraguay y Solano contra Libertad (de Paraguay). ¿Eso te interesa, Daniel? Sí, mucho. Es decir, el fútbol jamás hará que los políticos sean menos corruptos o que el alcalde de Lima, tras un sueño tranquilo, despierte una mañana en su cama convertido en un monstruoso insecto. Nada de eso: los triunfos deportivos sólo me hacen un poquito más feliz. O menos infeliz, según la nubosidad del día. Leer más »
Algo más sobre volar
Me espera un día con mucho sol en Buenos Aires. Con lo que odio el sol. Bajé a la recepción del hotel y escribí en este no-blog lo que había anotado en mi libreta durante el vuelo. El aire acondicionado a full, un café cargado, jugo de naranja y dos medialunas. Salí a la esquina y compré los diarios, entre ellos Crítica. Buena portada. El rey Juan Carlos le besa el guante a Cristina y el mundo sigue al revés. Pero fue la contraportada lo que me llamó la atención: una columna de Josefina Licitra, a quien seguro veré en los siguientes días. Leer más »
Caparrós para sus amigos
Mañana muy provechosa. Termino de leer Una Luna, un diario de hiperviaje de ese cronista único que es Martín Caparrós. Leí Una Luna como quien espía un correo ajeno: el libro sólo existe en 222 ejemplares, numerados a mano por el autor para sus amigos. Yo no soy amigo de Caparrós. De no ser por C y D, que sí son sus amigos, me hubiese perdido Una Luna. Hay quienes dicen que escriben para sus amigos, pero hay quienes de verdad lo hacen. Caparrós les regaló un libro el día que cumplió cincuenta años. Por eso, dice él, quizá no sea un libro. “Prefiero pensar que es un cotillón”. Leer más »
Mentiras o mentira
Mi buen amigo Diego Salazar, editor de Ficción de Etiqueta Negra a quien aún no tengo el gusto de conocer, me escribe un correo en desacuerdo con mi anterior no-post. Al final, me dice así: “Ya lo decía el señor Montaigne: Si así como la verdad, sólo tuviese la mentira una cara, mejor nos iría. Pues consideraríamos cierto lo opuesto a lo que el mentiroso dijera. Más el reverso de la verdad tiene cien mil caras y un campo infinito”. ¿Verdad o mentira? Respeto mucho lo que Diego me dice, así que estoy de acuerdo con él. Mentira.
Tengo un Cisne Negro en la cabeza
Estoy bastante en paz en los últimos días porque leo más y escribo menos. Si todo sigue tan bien llegará el momento –ojalá llegue pronto– en que sólo pensaré en literatura para leerla. Así será, al menos, hasta que el tiempo, que va en la punta de un compás, termine su vuelta. Entonces otra vez necesitaré salir a la calle con una libreta, y apuntar algo para contar algo. Por ahora, silencio. Me tapo la boca de los dedos. El silencio, pienso, también puede ser un género literario. Como esto es un no-blog, en teoría estoy no-diciendo nada. Leer más »
