Una idea final sobre la piratería
El Perú es Lima y Lima es Polvos Azules. ¿Qué? ¿Polvos Azules? ¿Materia del cosmos? Puede ser. ¿Sedimento de cuerpos celestes, polvos azules? Hay millones de polvos azules que bañan, con su luz sideral, los agujeros negros. Agujeros negros de mi ciudad gris. “Sí, porque la vida tiene tonalidades de grises”, dijo un lector de Coelho. “La ciudad más triste”, completó, mucho antes, Melville. A Lima, en esa pantonera de tristezas, de cosas que pudieron ser pero no fueron, le tocó la más fea. Ciudad triste y gris, y tanto peor cuando nos vamos acercando, por la Vía Expresa, al Centro de Lima. Ahora mire usted, copiloto estresado, hacia la derecha y hacia arriba. Allí donde el cielo pierde su nombre se levanta, decidido a todo, Polvos Azules. Lima, decía, es Polvos Azules. Ubíquese bien. Polvos Azules es el Perú. Leer más »
Dolor
No quiero comentarios en este no-blog. Apenas soporto los míos, y créanme que es verdad. El otro día, sin embargo, alguien escribió a mi correo diciéndome que no estaba de acuerdo con uno de mis textos. Debió rumiarlo en silencio, pero prefirió que yo lo supiera. En ese texto hablaba yo del glutamato monosódico, el secreto mejor guardado de la cocina peruana. “Te escribo porque duele lo que escribiste”, decía el correo del lector atormentado. No sé. Si algo me duele, o me froto o trago una pastilla. ¿Por qué nos tomamos tan en serio esto de la comida? ¿Es que el humor está reñido con la mesa? Leer más »
Elogio de la panza peruana
La comida sólo es una delicia cuando empacha. Eso lo sabe todo el mundo, pero es el pecado mejor guardado en tiempos de tostadas integrales y agua sin gas al gusto. La dieta de verduras y soyas parece la doctrina moderna de la felicidad, ante la cual he fallado mil veces, de modo irresponsable, seducido ante los primeros vapores de una olla hirviendo. He sido débil y, por consiguiente, he sido gordo: imposible guardar la compostura digestiva si uno vive en el Perú, país del cebiche y del lomo saltado, del ají de gallina y del Alka-Seltzer. Ahora bien, desabróchese los cinturones que estamos a punto de despegar. Leer más »
Breve reflexión acerca del tiempo
Antes de acostarme, a manera de relax literario, cogí un libro. “Los escritores de mi generación, a veces pienso, están perdidos por su incapacidad para levantarse temprano”, dice Daniel Link en uno de los episodios de “La mafia rusa”. Ya era tarde, así que cerré el libro –gran libro, por cierto, hay que leer a Link, así se haga tarde– y acomodé la almohada con el objetivo claro de levantarme al alba y romper con toda una generación de escritores perezosos, síntoma evidente del fin de las letras. El fin, al menos, por esta noche, pensé, y no pensé más. Leer más »
¿Te gustaría ganar 3 mil euros?
Hoy temprano me llegó un correo de Toño Angulo Daneri, uno de esos amigos que nadie odia. No estoy muy seguro de que él odie, creo que Toño tampoco practica esa forma de cariño a la inversa. A diferencia de él, yo sí odio, pero no odio a Toño. Su último cuento es tan bueno que habría, eso sí, que maldecirlo un poco. Con sana envidia. Ahora diré algo malo de él para no sonar tan generoso: vive en Madrid. Eso es malo porque no lo tenemos cerca. Leer más »
Nueva Profecía para el Nuevo Periodismo
Me gustan las profecías que no se cumplen tanto como leer profecías. Lo que me gusta, en verdad, es el azar: el del futuro (que siga siendo secreto) y el de la adivinación (aunque siga pareciendo real). Hace unos meses, Andrés Azocar, un gran tipo que además es director de la carrera de Periodismo en la Universidad Diego Portales, en Santiago de Chile, me pidió para el anuario de su universidad una suerte de predicción sobre qué creo yo que pasará con la crónica en la era de internet. Acepté su propuesta, saqué del cajón mi bola de cristal, descifré el código Maya, me encomendé a los 22 arcanos mayores y ensayé una Nueva Profecía para el Nuevo Periodismo. “Veo todo negro”, escribí. Y luego lo borré para teclear lo que sigue. Leer más »
Free sexo con Paris Hilton
Sexo, mucho sexo duro. O porno. Quizá pornografía, aunque suene más intelectual que porno a secas. Me ha picado el bicho de la autopublicidad y no me rasco: quiero nuevos lectores para este no-blog. Lectores casuales, de esos que surfean en internet buscando palabritas en Google y que de pronto podrían toparse con Tranquicardia al escribir, por ejemplo, sexo. Sexo. Guerra. Pienso que hasta podrían quedarse en Tranquicardia. Barak Obama. Si escribo Obama, nombre muy solicitado en la red, puede ser que me encuentren. Google es un cerebro de pulpo que rastrea estas cosas. Video amateur. Paris Hilton. ¿Ya me encontraron? Hola. Tengo un no-blog. No salgo desnudo. Leer más »
Algo típico de París
Así como otros sufren de migraña, insomnio o estrés, yo, que también sufro de todo eso, suelo padecer de trances aéreos. Mi hoja de viajes está plagada de maletas que nunca volví a ver y de noches negras recostado en alfombras de aeropuertos. Cuando viajo tengo la seguridad –ya no la sospecha– de que algo malo me pasará en el trayecto. Algunos creen en la mala vibra: piensa mal y todo saldrá mal, dice un proverbio que seguro es chino. Juro que he tenido días en los que he pensado bien y todo ha salido mal, entonces he pensado mal y todo ha salido peor. ¿Que no me crees? ¿Que necesitas evidencias? Viaja conmigo, mujer de poca fe, le dije. Leer más »
Zoológico Colombia
José Alejandro Castaño es el cronista colombiano que me hubiese gustado ser. Lo padecí como editor por sus constantes demoras al entregarme sus reportajes, pero luego, a la hora de la verdad, cuando llegaba su correo con el asunto “aquí va, man”, leerlo (ya no editarlo) resultaba un placer. Castaño, además, sabe cultivar las amistades tanto como yo y ha tenido el gran gesto de no mandarme su último libro. Está bien, man, yo hubiese hecho lo mismo. Leer más »
Glutamato monosódico para el alma
Es hora de disfrazarme de mago aguafiestas, asumir las consecuencias de la traición a la patria y develar el misterio que tanto nos congoja el apetito: el secreto mejor guardado de la gastronomía peruana es el ajinomoto. Sí. Ya lo dije y no hay marcha atrás. Leer más »